Mi primera experiencia se dio en el año 96 en una cooperativa, en donde existían 3 socios, por lo tanto eran 3 Gerentes a quienes se les tenia que rendir cuentas, pero solo uno era el encargado de manejar el área de recursos humanos.
El clima organizacional era muy bueno, el trabajo en equipo y el compañerismo sin lugar a dudas era el mejor, los profesionales que ahí laboraban tenían un sentido de la responsabilidad y cooperación admirable para una empresa en los años 90. El problema que hizo que esta empresas fracasará al años siguiente fue el tener tres Gerentes que eran amigos de estudios y los tres querían ganar uno mas que el otro, al final el robo de una de las cuentas dejo sin liquides a la empresa y tuvieron que cerrarla, pero la dirección del Gerente encargado de recursos humanos fue muy buena, sabia hacia donde tenia que ir dirigida su área y que debía de hacer para que funcione, pero las ambiciones personales terminaron por quebrar a la empresa.
Mi segunda experiencia fue en otra cooperativa, desde que trabaje en la anterior me encasillaron en cooperativas, pero la Gerente era una persona muy paternalista y comprensiva, Yo desarrollaba las labores de asistente ahí pero esa actitud de la la gerenta hizo que el personal de recursos humanos y de las otras áreas no realicen sus labores correctamente, tanto así que se hicieron pagos dobles al personal y mal calculo de las AFP, esto llevó a que la cooperativa perdiera clientes y por lo tanto con el tiempo desapareció. Aveces es bueno ser paternalista, pero hay que poner mano dura y no confiar al 100% en el personal que tenemos a cargo.
Mi tercera experiencia fue en una empresa de servicios que tenia a la Gerente mas temperamental que haya conocido, sus cambios de humor y sus gritos hacia que el personal trabajara en tensión, yo como encargado de recursos humanos trabajaba directamente con ella. Las decisiones e ideas o sugerencias que le daba al final no las tomba en cuenta , porque nunca estaba conforme con nada, con los meses perdía autoridad, porque ella al final era la encargada de decir quién renovaba contrato o no, o quienes pasaban a planilla y quienes no.
Cuando cometía errores de decisión , siempre era el culpable era el encargado de recursos humanos, las decisiones buenas o malas siempre se las consultaba, pero cuando erraba nunca reconocía su error, sino me lo echaba en cara delante del resto de los empleados y si le dabas la contra de un solo grito se te quitaban las ganas de seguir hablando, pero el aprender acá el trabajo directamente operativo me ha servido para no desactualizarme y estar la tanto de los cambios que se dan en el aspecto laboral, pero también me ha ayudado en ser mas cauto con los Gerentes y darme cuenta que ser jefe de recursos humanos es un liderazgo sin autoridad
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